El Nacimiento (Menashe Kadishman)

 

EL NACIMIENTO

El nacimiento es una nueva vida. Una nueva vida es esperanza. Una nueva vida es un deseo. Una madre desea para su hijo una nueva vida larga y feliz, saludable y en paz. El nacimiento es optimista. Pero cuando Dios expulsó del paraíso a Adán y Eva les dijo: con dolor alumbrareis a vuestros hijos (Kadishman, 1999). Tras la reflexión se impone la acción humana, propia del espíritu de la INVESTIGACIÓN ACCIÓN PARTICIPATIVA. Una acción transformadora, capaz de crear nuevas realidades. Conscientes de la dificultad, del dolor que supone, pero conscientes de que la acción humana es nuestra capacidad de crear milagros, como nos recuerda Arendt (1997).

INTRODUCCIÓN

En este texto argumento como nuestra dimensión ética nos lleva a la acción, una acción transformadora, sino se queda en simple palabrería. Ante la situación de injusticia desarrollamos un doble movimiento de denuncia y anuncio que deben estar asentados sobre un conocimiento de la realidad. El anuncio conlleva la visión, la creatividad, para diseñar nuevas utopías posibles. A la inspiración le debe seguir la transpiración, el trabajo. Un trabajo que debe ser compartido, pues transformar la realidad impone la creación de alianzas, en nuestro caso con las instituciones políticas, económicas y de la sociedad civil. Para que la sinergia entre las contrapartes funcione debemos ser capaces de ejercer un buen liderazgo, capaz de transformar la visión en realidad, así como de mantener a las distintas contrapartes unidas hasta la consecución de la meta. Liderazgo que busca empoderar, tanto a los estudiantes como a las personas en situación de exclusión con las que trabajamos, desarrollando un enfoque de las capacidades (Sen, 2000). El camino es arduo, por ello precisamos desarrollar nuestra capacidad de resiliencia, pues nuestro deseo de ser y de ser más choca con la realidad (Savater, 1982). Finalmente esbozo mi esquema de trabajo, conformado como una red de empresas que se retroalimentan mutuamente.

1. EL MILAGRO DE LA ACCIÓN

Para que hubiera un comienzo fue creado el hombre. San Agustín Sufrimiento, pobreza, precariedad laboral, despotismos blandos, etc. ¿Qué podemos hacer? Andamos sumidos en un racionalismo que ha desencantado y desanimado el mundo (Trías, 1979). Sin embargo la existencia de la vida en la Tierra se basa en una especie de milagro. Desde el punto de vista de los procesos universales, el sólo nacimiento de la Tierra es una probabilidad infinita. Lo mismo ocurre con el nacimiento de la vida humana a partir de la vida orgánica. Siempre que ocurre algo nuevo se da algo inesperado e inexplicable causalmente. La diferencia decisiva entre las probabilidades infinitas en qué consiste la vida y los acontecimientos milagrosos en el ámbito de los asuntos humanos es naturalmente que en éste hay un taumaturgo y que es el propio hombre quien, de un modo maravilloso y misterioso, está dotado para hacer milagros. Este don es lo que en el habla habitual llamamos la acción (Arendt, 1997). Esta idea del milagro de la vida se plasma en el techo de la Capilla Sixtina, en el fragmento de La creación del hombre, obra de Miguel Ángel (1512), quien manifiesta por sí mismo como el ser humano es capaz de crear milagros. La ética es acción, esfuerzo creador del hombre que quiere ser más, consiste en poetizar la vida y transformarla en obra de arte. El ideal ético se parece al hacer mismo, porque se mantiene abierto permanentemente a lo posible (Savater, 1982). A la acción le es particular sentar un nuevo comienzo, el milagro de la libertad yace en el poder-comenzar que a su vez estriba en el factum de que todo hombre en cuanto por nacimiento viene al mundo es él mismo un nuevo comienzo. Esta idea de la libertad es idéntica a comienzo. En el griego archein significa comenzar y dominar, y el latino agere desencadenar un proceso. Es en el espacio de libertad donde tenemos derecho a esperar milagros. En la medida en que los hombres pueden actuar son capaces de llevar a cabo lo improbable. Podemos obrar milagros y no lo sabemos, o quizás simplemente preferimos hacer ver que no lo sabemos. Este realizar y llevar a fin lo empezado era el significado originario de la palabra actuar, prattein. El mismo emparejamiento se da entre ser-libre y empezar. Nos hemos dado cuenta del extraordinario significado político de esta libertad del poder empezar a la luz de los totalitarismos que han querido ahogar la expresión del hombre (Arendt, 1997). Podemos comenzar, somos libres y no lo hacemos, quizás presos de esa red de reglas complicadas, minuciosas, uniformes, a través de las cuales los espíritus más originales y las almas más vigorosas no pueden salir a la luz, reglas que se oponen sin cesar a que se haga algo (Tocqueville, 1840 [1985]). Ante el pacto de los mediocres por el poder, Cortina (2005) reivindica la aristocracia de la sociedad civil. Una capacidad se convierte en areté cuando alcanza la excelencia (Marina, 2004). Debemos formar a nuestros estudiantes en este espíritu de excelencia, por respeto a sí mismos y para poder contribuir al bien común. La necesidad griega de aristeuein (ser el mejor), se entendía como una actividad que colmaba la vida y se relacionaba con el deseo de inmortalidad (Arendt, 2005). Ante la vida siempre repetida de la naturaleza y de la existencia inmortal de los dioses, se erigen los hombres mortales. Por ello la tarea y potencial grandeza de los mortales radica en su habilidad de producir trabajos, actos y palabras imperecederas. Pero en una cultura donde la muerte es tabú no hay tiempo para preguntarnos: ¿qué trascenderá de mí cuando muera? Debemos desear más vida. En realidad, ¿hasta qué punto estamos vivos? Quizás un día “el hombre se da cuenta que sus ocupaciones son miserables, que su oficio se ha encartonado y que no tienen ningún vínculo con la vida” (Rilke, 1995:40), “Aquella esperanza que cabía en un dedal…/ ese aquel que uno hubiera podido ser con otro ritmo y alguna lotería / evidentemente no cabe en este sobre / con sucios papeles de tantas manos sucias / que me pagan por tener los libros rubricados al día / y dejar que la vida transcurra / gotee simplemente / como un aceite rancio”. Ante la no vida, Arendt (1995, 2005) nos recuerda que con palabra y acto nos insertamos en el mundo humano. Actuar significa tomar iniciativa, comenzar, poner algo en movimiento. Mediante la acción y el discurso, los hombres mostramos quiénes somos, revelamos nuestra única y personal identidad. La esfera de los asuntos humanos está formada por la trama de las relaciones humanas. Según la teoría de la acción social (Luckman, 1996), es en este espacio donde el hombre puede comprenderse con su prójimo y sólo en él puede co-actuar con ellos. Ante los determinismos estructurales y económicos de las problemáticas sociales nos recuerda que la acción es producción, reproducción y comunicación; la acción crea poder y se opone al poder. La acción es la forma fundamental de la existencia social del hombre. En el fondo la sociedad es el resultado conjunto de múltiples actos de múltiples actores. La sociedad es producto de la acción, y la acción es producto de la sociedad. La sociedad crea las condiciones para que los hombres puedan en general actuar y lo hagan de la manera que lo hacen. Existen unos límites ante la acción, pero estos son variables, un proyecto no deja de ser una utopía práctica. El héroe es la virtud en marcha, la visión ética por excelencia (Savater, 1982). En su origen, la palabra héroe era el nombre que se daba a todo hombre libre que participaba en la empresa troyana y sobre el cual podía contarse una historia. La connotación de valor se hallaba en la voluntad de hablar y de actuar, de insertar el propio yo en el mundo (Arendt, 1997). La acción nunca es posible en el aislamiento, la acción y el discurso necesitan la presencia de los otros. Parece como si cada acción está dividida en dos partes, el comienzo realizado por una persona y el final, en que se unen muchas para llevar y acabar la empresa aportando su ayuda.

2. LA GÉNESIS DE LA PRAXIS: VISIÓN, INSPIRACIÓN Y TRABAJO

¿Y qué si dormías? ¿y qué si en tu sueño soñaste? ¿y qué si en tu sueño fuiste al cielo y allí cogiste una flor? ¿y qué si al despertar la flor estaba en tu mano? Coleridge Taylor

Un buen proyecto es como una sinfonía. En ella participan diversos grupos de instrumentos bajo la coordinación del director de orquesta. Si falta cualquier grupo de instrumentos la sinfonía no está completa. Si están todos los instrumentos, pero no hay una buena dirección, la sinfonía carece de armonía. La sinfonía suena por primera vez allá en la mente del compositor, dando lugar a una primera partitura. El compositor parte del perfecto conocimiento de los instrumentos y de la finalidad de la composición. Para desarrollar proyectos con un impacto social y de salud, se precisa en primer lugar del conocimiento complejo tanto de las causas de la pobreza y de la enfermedad, así como de las posibles estrategias transformadoras. Al conocimiento se le suma la necesidad de ser creativos. Somos seres creativos, pero esa capacidad empieza a declinar en muchos casos al principio de la escolarización, poniendo fin a los años de oro de la creatividad (Goleman, 2000). Creatividad, ese algo imposible de definir con palabras, esa búsqueda de una nueva realidad en que vive cierta unidad y totalidad, la cual constituye una especie de armonía considerada hermosa. En esencia, la acción humana incorrecta responsable de nuestras dificultades actuales se debe al hecho de que tendemos a ser mecánicos cuando lo que necesitamos es creatividad. El desarrollo de la sociedad nos conduce a la destrucción final, física y mental, si no cambiamos este proceso mecánico. Por ello se impone la creatividad, que implica un estado general de la mente que pone todo su empeño en ello, con la concentración de un niño que empieza a andar (Bohm, 2001). La visión es fundamental, la capacidad de ver más allá de la realidad inmediata. Esta idea queda perfectamente plasmada en el cuadro de Magritte (1936), La clarividencia, donde el mismo se representa pintando, su modelo es un huevo, pero en el lienzo él pinta un hermoso pájaro. ¿A qué Ítaca queremos dirigir nuestro navío? Viajamos a Ítaca sabedores que no existe. La utopía es como el horizonte, si nos encaminamos siete pasos hacia ella, retrocede siete pasos… pero precisamente la utopía nos sirve para caminar (Galeano, 1998). En la visión es muy importante lo poético, pues en el fondo buscamos poetizar la vida. El arte, en general, está presente en los currículos universitarios en una media claramente insuficiente. A la inspiración artística se le suman las experiencias cumbre (Maslow, 2001), momentos pasajeros de éxtasis, en los cuales nos sentimos plenos, momentos en que tenemos una visión de quien somos y de qué debemos hacer. Si pienso en el proceso de creación del jardín hay dos momentos cumbre: la visita a los jardines de la Alhambra y la visita a la antigua biblioteca de Adriano en Atenas, ambas en 2004, antes de iniciar el proyecto. En la Alhambra me prometí a mi mismo que crearía jardines, en las ruinas de la biblioteca que desarrollaría investigación en la búsqueda de la sabiduría. El proyecto debe atravesar el umbral entre la visión y la propia acción en un acto de voluntad que denominamos decisión (Luckman, 1996). La visión no es suficiente. Maslow (2003) también nos habló del complejo de Jonás, el miedo a la propia grandeza, la huída de nuestros mejores talentos. Todos tenemos un impulso hacía una mayor realización de nuestras potencialidades, hacia la plena humanidad pero entonces, ¿qué nos detiene? Nos detiene el miedo de llegar a ser aquello que hemos vislumbrado en nuestros más perfectos momentos. Tras la visión debemos superar las dudas y los miedos que nosotros mismos sembramos. Superado el complejo de Jonás es momento de trabajar. Todo acto creativo es un 1% de inspiración y un 99% de trabajo (Goleman, 2000). Actualmente el trabajo se ha teñido de una valoración puramente mercantilista, pero es a través del trabajo como podemos actualizar nuestro potencial humano (Fromm, 1985). Jalil Gibran (2009), lo expresó poéticamente al afirmar que amar la vida a través del trabajo es estar iniciado en su más íntimo secreto. Todo trabajo es inútil, salvo cuando hay amor, porque el trabajo es amor hecho visible. Pero ante una sociedad consumista y hedonista, ¿cómo transmitir a nuestros estudiantes una cultura del esfuerzo? ¿Cómo mostrar que no hay atajos a las cosas realmente valiosas? Quizás la única respuesta está en el testimonio docente y en buscar modelos sociales alternativos, modelos en las antípodas de la miríada de fantoches que pueblan los programas de televisión y cuyo único mérito es ser famosos. Modelos inspiradores, basados en el compromiso y el esfuerzo, personajes que han hecho importantes contribuciones a la Humanidad. Darles modelos, así como la oportunidad de convertir su visión en acción. 3. LIDERAZGO Se puede definir al liderazgo como una cierta capacidad de transformar una visión en realidad. Warren Bennis Toda orquesta necesita un director. Se denominaba dirigente a quien comenzaba algo y buscaba los compañeros para realizarlo (Arendt, 1997). El concepto de líder guarda relación con liderar, que viene de laed, vocablo que quiere decir ruta, trayecto. Un líder mantiene unido al grupo mientras lo conduce hacia el destino (Adair, 2007). Creo que el líder es un catalizador, los elementos de la reacción química están presentes, el potencial reside en la comunidad, pero sin este catalizador la reacción no tiene lugar. El liderazgo fue identificado en la tesina como uno de los elementos de éxito de la alianza estratégica por las instituciones participantes. Los aspectos destacados del mismo fueron el tener una visión clara, la capacidad de motivar, el transmitir fe y ser ejemplo de esfuerzo. Raramente nos vemos a nosotros mismos como líderes, quizás por una cultura judeocristiana que nos inculca la humildad. Pero como bien dijo Williamson (1993), nuestro miedo más profundo es el de ser poderosos, es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que nos asusta. Jugar a ser insignificante no le sirve al mundo. Porque al dejar que nuestra propia luz brille, inconscientemente, les damos permiso a otros para que hagan lo mismo. Al liberarnos de nuestro propio miedo, nuestra presencia, automáticamente, libera a otros. El liderazgo es un elemento central para el éxito de los proyectos, por ello me pregunto ¿cómo podemos formar buenos líderes entre nuestros estudiantes para que puedan dirigir proyectos en y con las comunidades? Quizás la primera pregunta es: un líder, ¿nace o se hace? Mi respuesta es que ambas dimensiones cobran un rol fundamental. Reflexionando sobre mi propio proceso personal, ya desde pequeño he asumido responsabilidades. Durante la escuela desarrollé en diversos cursos el rol de delegado de curso. La etapa del instituto fue central al encontrar profesores que sembraron en mí las semillas del compromiso por los demás, gracias a su testimonio. El rol de líder se intensificó en la Universidad de Zaragoza, donde pasé a coordinar la O.N.G. universitaria Solidarios para el desarrollo. En ella organizábamos proyectos de voluntariado social en Zaragoza y de cooperación internacional. Mis recuerdos de universidad no me remiten a las aulas, sino a las conferencias, exposiciones y campañas, como la campaña del 0,7%, movimiento social que reclamaba el 0,7 de la riqueza española se dedicara a cooperación internacional. Estas experiencias me enseñaron habilidades necesarias en mi labor actual, como son coordinar, motivar y cohesionar equipos humanos, relacionarme con personas importantes, así como mis primeras lecciones sobre política: sobre los intereses creados, la distancia del discurso oficial con la realidad, etc. Es de destacar que fue una formación no reglada. El concepto liderazgo simplemente no apareció en los tres años de la formación universitaria, lo que me parece una grave carencia curricular. Se desarrolló a través del voluntariado, el cual hoy en día languidece en la Universidad. El liderazgo aparece entre las competencias de los nuevos grados. Debemos formar a los líderes que confrontarán los graves problemas sociales y ecológicos de nuestra época. El desarrollo de proyectos en el marco del A.S. es un marco privilegiado para tal fin.

4. EL ARTE DE LAS ALIANZAS

Cuando uno cree solo, es tan solo un sueño. Cuando dos o más creen juntos es el principio de una realidad. Helder Camera

El líder debe ser capaz de crear alianzas. Retomando la metáfora de la sinfonía, los diversos grupos de instrumentos son las distintas contrapartes. Cuando los distintos actores aportan su potencial al proyecto, éste crece exponencialmente. Pero contra más contrapartes más complejidad, implica un difícil juego de equilibrios. Podemos establecer alianzas con los sectores público, privado y con la sociedad civil. El sector público tiene la potestad de legislar, creando marcos para los derechos económicos, políticos y sociales. Su principal contribución es su orientación hacia los derechos, su información, estabilidad y legitimidad. El sector privado puede generar riqueza y empleo, innovación y crecimiento económico. Se orienta a la consecución de beneficios, es innovador, productivo, especializado y rápido. La sociedad civil crea oportunidades para personas excluidas, y actúa como guardián del bien común. Su principal contribución es su orientación hacia los valores, su capacidad de respuesta y ser inclusiva e imaginativa (Tennyson, 2003). El trabajar con distintas contrapartes implica tensiones inherentes a la distinta naturaleza e intereses de las mismas, incluso algunos entran en competencia mutua. La sinergia precisa de un objetivo común, de una buena coordinación y comunicación, así como de un buen liderazgo. La creación de alianzas es una dimensión básica en la que debemos formar a nuestros estudiantes, más cuando crecen en un contexto de atomismo social.

5. EMPODERAMIENTO

Llega a ser lo que eres. Píndaro

Debemos empoderar a las personas y a las comunidades. Este enfoque es coherente con la terapia centrada en el cliente (CAOT, 1997) y con el enfoque de las capacidades (Sen, 2000). Muchas veces nuestra limitación radica en la ignorancia respecto de lo que podemos, de nuestro propio poder, porque ignoramos el límite de nuestras propias capacidades. Ser y poder guardan una relación intrínseca. Podemos decir que lo característico del ser es emanar poder, ser poder. Se es cuando se puede, cuando se puede llegar a ser (Trías, 1977). El hombre quiere ser más y es violencia la obstrucción de dicho ideal (Savater, 1982). Los profesionales somos los primeros que muchas veces estigmatizamos y etiquetamos. En cambio, la filosofía de inclusión social lleva a las personas con discapacidades a rechazar etiquetas estigmatizantes, quieren y deben ser reconocidos como personas primero, con calificativos añadidos tan solo si es necesario (Deegan y Brooks, 1985). Las investigaciones de Corring y Cook (1999) son muy ilustrativas sobre la necesidad de no etiquetar a las personas con enfermedad mental.

6. RESILIENCIA

No estoy esperanzado por capricho, sino por el imperio de la naturaleza humana. No es posible vivir plenamente como ser humano sin conservar la esperanza. Conserven la esperanza. Freire

La ética nos lleva a la acción, a ese querer ser, del no objeto que quiere demostrar que no es objeto. Pero en su acción el mundo conspira contra él (Savater, 1982). Los griegos entendían la excelencia como la competencia en el campo de batalla (Arendt, 2005). Nuestra batalla actual es civilización o barbarie. Esta disyuntiva no se resolverá a favor de la civilización desde la pasividad, la indolencia, o el laisez faire. Si no cambia nuestra actitud, si no empezamos a sembrar oasis con determinación, el desierto seguirá su marcha arrogante y triunfal. En pleno combate nos asalta la incertidumbre sobre los resultados de nuestras acciones. Tenía razón Rilke (1995), debemos aprender a amar las preguntas como si fueran libros escritos en un idioma extraño. A veces no debemos buscar respuestas, porque no nos pueden ser dadas. Por eso debemos aprender a vivir las preguntas, en la esperanza de que un día viviremos las respuestas, ¿qué es sino esta investigación, la vida misma, sino un juego de preguntas y de respuestas? La resiliencia es vital. Pensando en el jardín, poéticamente podemos decir que la resiliencia es ser como un árbol que se mantiene en pie en medio del invierno, confiado en la llegada de la primavera. Físicamente la resiliencia se refiere a la capacidad de un material de sufrir un impacto sin ser deformado por el mismo. Adaptado a las ciencias sociales implica la capacidad de una persona de vivir situaciones traumáticas y seguir adelante con una vida plena de sentido (Cyrulnik, 2002). Esta capacidad de resistencia debe estar presente en el proyecto. Resistir a pesar de la crítica. Es vital distinguir una crítica constructiva que nos permite ver los errores y mejorar continuamente, de una meramente destructiva. Hoy en día proliferan las voces ávidas por criticar, sin embargo, son pocas las manos que construyen. Hay un exceso de crítica fácil, que no se basa en el conocimiento profundo de lo que se crítica o que se realiza desde un cómodo posicionamiento teórico, ajeno a todo realidad y sus dificultades. El saber elegir a tus críticos es de vital importancia. Urbanowski (2006) vincula en el concepto de resiliencia al de ocupación. La resiliencia ocupacional se muestra en la acción pertinaz que no abandona, que continua a pesar de todas las voces que dicen ¡detente! Es el espíritu que sigue su lucha sin perder la esperanza. Esperanza, ese pájaro con plumas que se posa en el alma y entona una canción sin palabras y nunca calla (Dickinson, 1991).

7. RED DE EMPRESAS

Una terrible belleza está naciendo. Yeats

Concibo mis distintas acciones como una red de empresas que se retroalimentan mutuamente. La inclusión de nuevas acciones debe cumplir un criterio básico, que retroalimenten a las que ya están en juego y a su vez que sea retroalimentadas por ellas. Creo que este aspecto es vital, en un contexto marcado por la falta de tiempo que nos obliga a ser muy cuidadosos en cómo lo invertimos. La red orbita en torno al triángulo docencia, investigación e inclusión social, desarrollando los binomios docencia/praxis; docencia/investigación y praxis/investigación. Binomio docencia/praxis. El proyecto se enriquece con los marcos teóricos, filosóficos y los conocimientos que aporta la docencia en su fundamentación y en su crítica teórica. La docencia se nutre del día a día del proyecto. Entiendo que la docencia debe dialogar con la práctica, pues son las dos caras de la misma moneda. La praxis es un toque de realidad que impide la abstracción de una docencia basada en la lectura de textos y ajena a las dificultades del mundo real. Binomio docencia/investigación. La investigación es alimentada por el conocimiento docente en su fundamentación. A su vez genera nuevos conocimientos que se transfieren inmediatamente al aula. Este valor se incrementa cuando diversos estudiantes participan en el proyecto de investigación, lo cual supone una clase aplicada de investigación. Binomio praxis/investigación. El proyecto sirve de marco privilegiado a la investigación y a la vez que se enriquece con sus frutos, que se trasladan de forma inmediata a su gestión, en los distintos ciclos de acción reflexión propios de la I.A.P. No se trata de una investigación en el vacío, se basa en un proyecto que busca la transformación y la creación de una sociedad más justa y solidaria, una investigación que denuncia y que anuncia. Es de destacar que beneficia tanto a los usuarios, los estudiantes, la comunidad de la universidad y de la ciudad que pueden gozar de un jardín, así como la comunidad científica merced a los resultados de la investigación, y por ende, más personas en situación de exclusión. Esos tres binomios orbitan en un espacio temporal marcado por los sucesivos momentos de la I.A.P., y espacial. Son ciclos de reflexión y acción, que combinan la palabra y la acción.