Estudio internacional con personas con historias de suicidio, desarrollado con la Universitat de Vic y el Consorci Hospitalari Vic. EN DESARROLLO
Equipo de investigación: Dr. Salvador Simó; Dr. Francesc Arrufat; Dr. Carlos Peña.

La investigación Suicidio y Vida: Historias de vida con personas con intentos autolíticos será publicada durante este año con la editorial círculo rojo. A continuación se expone un breve resumen de la misma.

Video sobre los resultados de la investigación.

INVESTIGACIÓN

1. OBJETIVOS

Comprender la relación entre determinados aspectos ambientales y ocupacionales (laborales) con el desarrollo de conductas desadaptativas que traerían como consecuencia tentativas de suicidio, así como los mecanismos de resiliencia que han ayudado a las personas a seguir adelante con sus vidas.

2. PARADIGMA DE INVESTIGACIÓN

Durkheim (1897[1965]) definió el suicidio como toda muerte que resulta mediata o inmediatamente de un acto positivo o negativo realizado por la misma victima pero sobre esta índole no se contemplan los hechos accidentales por lo cual es necesario agregar que el suicidio será contemplado como tal cuando la victima sabe con certeza lo que sucederá con su acción.

La investigación se desarrolla desde un paradigma hermenéutico. La hermenéutica tiene una historia larga y sinuosa que empieza en la Grecia clásica, se basa en el deseo de interpretar y establecer un significado correcto basado en la comprensión de los hechos. La idea de la hermenéutica es que en todo obrar humano hay una posibilidad de comunicación y comprensión (Escalante, 2002). Para esta comprensión es vital la capacidad de escuchar. Nos aproximamos a las cosas por vía del diálogo. Las entrevistas y otros métodos cualitativos son tan antiguos como la historia escrita, pero es a partir del siglo XIX cuando lo que ahora denominamos métodos cualitativos fueron empleados conscientemente en investigación social y médica. Tras una preponderancia de los métodos positivistas vivimos un resurgir de los métodos cualitativos (Pujadas, 2000), en el marco de un profundo debate en torno a la investigación cualitativa y cuantitativa. La finalidad del estudio es poder comprender, interpretar. La investigación cualitativa se preocupa por comprender las fuerzas que mueven a los seres humanos, sus motivaciones, sentimientos e ideas.
Hay colectivos a los que tradicionalmente se les ha negado la palabra, o cuya palara ha sido desprestigiada. Sousa Santos (2005) nos habla de la existencia de una sociología de las ausencias y la necesidad de desarrollar una sociología de las emergencias. Esta investigación ha buscado retornar la voz a las personas con enfermedad mental.

3. METODOLOGÍA

El término metodología designa el modo en que enfocamos los problemas y buscamos respuestas. Nuestros supuestos intereses y propósitos nos llevan a elegir una u otra metodología (Taylor y Bogdan, 1987). Entre la formulación inicial de un problema y la aplicación final de los resultados de investigación a ese problema se abren múltiples posibilidades. La adecuación de las técnicas para reunir los datos habitualmente se juzga en relación a los criterios de fiabilidad y validez. La fiabilidad requiere que la repetición de mediciones proporcione resultados idénticos o ubicados dentro de unos límites estrechos y posibles de justificar. El criterio de validez requiere que la medición esté significativamente relacionada con los objetivos de la investigación, es decir, que mida lo que se quiere medir (Cannell y Khan, 1992).
La presente investigación se basa en una metodología cualitativa. Su elección se ha basado en la naturaleza de la pregunta, que busca comprender una determinada realidad. El enfoque cualitativo parte de la observación de fenómenos para luego organizarlos en un todo. La primera preocupación es la descripción e interpretación del fenómeno observado. La investigación cualitativa suele aplicarse a problemas sobre los que sabemos más bien poco. Su objetivo es poner a la vista el conocimiento, partiendo de la inducción. A través del análisis de los sucesos se buscan patrones en común. Cuando los investigadores identifican un fenómeno, se definen los conceptos y se elaboran hipótesis sobre las causas y las relaciones. A medida que el conocimiento avanza se pueden modificar las hipótesis y las teorías.

3.1. El método biográfico narrativo

La reconstrucción biográfica emerge esencialmente de una persona y de su testimonio, ya sea oral u escrito, y de su interacción con el que lo retoma, interpreta y rehace. El interés por la descripción biográfica no es reciente aunque el despegue de esta metodología coincide con el apogeo de la Escuela de Chicago en los años veinte, desarrollándose inicialmente en los ámbitos de la antropología y la sociología. La psicología social ha empleado las biografías como historias clínicas en las que se perfila el entorno social de cada persona. El enfoque es fundamentalmente evolutivo y pretende mostrar la perspectiva del desarrollo vital en el contexto histórico, todo ello a través de la reconstrucción de las experiencias vitales (Sanz, 2005).
La recuperación y el gran auge del método biográfico se corresponde con la revaloración del actor social (personal o colectivo), no reducible a la condición de dato o variable (Pujadas, 2000). El lenguaje permite la construcción de significado de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. El ser humano es una unidad narrativa inserta en tradiciones, a cuya luz cobran sentido sus acciones y decisiones (Ricoeur, 2005). El sentido se crea a través de las acciones de la vida diaria (Ricoeur, 1999).
La técnica de elaboración de historias de vida se inserta en una metodología amplia denominada el método biográfico narrativo. Aglutina la estrategia metodológica de la conversación, la narración y la revisión documental de autobiografías, biografías, cartas, diarios, fotos, etc. Conjuga fuentes orales con fuentes documentales personales.
Podemos distinguir entre los relatos de vida y las historias de vida. Entendemos por relatos de vida el registro literal de las sesiones de entrevista que el investigador realiza con el sujeto entrevistado. La historia de vida constituye el texto final que llega a las manos del lector. Es el resultado de un proceso de edición en el que la iniciativa y el trabajo corresponden al investigador. Todo el proceso de manipulación que supone la edición de una historia de vida no tiene por qué hacer perder validez a los resultados, siempre que se hagan constar explícitamente y con precisión, los criterios utilizados. En el estudio actual las modificaciones realizadas han consistido en: la ordenación de la narración, la eliminación de partes no referidas al tema de estudio, y el completar frases para facilitar la comprensión. Se ha optado por dejar el texto en primera persona, entrecomillado, para indicar si hay algún fragmento escrito por el propio investigador, que va sin el entrecomillado. Otra modificación importante ha sido el cambio del nombre de las personas que aparecen en el texto por motivos de preservar una mayor confidencialidad, así como de algunos lugares geográficos. Una vez transcritas las entrevistas se han elaborado las historias de vida. Una o dos entrevistas extras se han realizado con los participantes, con el fin de resolver dudas que generaba la historia, ampliar ciertas partes y contrastar la historia con los participantes.
Nos encontramos con la biografía o la autobiografía; la diferencia entre ellos se encuentra en la existencia o no de un agente externo que construya finalmente el relato (Sanz, 2005). Básicamente podemos encontrarnos con dos aplicaciones: las historias de vida como estudios de caso, o bien la técnica de los relatos biográficos múltiples. En el primer caso nos encontramos ante un relato autobiográfico, obtenido por el investigador mediante entrevistas sucesivas en las que el objetivo es mostrar el testimonio subjetivo de una persona, en el que se recojan tanto los acontecimientos como las valoraciones que dicha persona hace de su propia existencia. En esta modalidad el investigador es un introductor de la obra, que retoca y matiza la presentación final del relato tras ordenar la información obtenida en las prolongadas sesiones con el informante.
El método biográfico narrativo es una forma de creación de conocimiento contextualizada (Dossa, 2009), pero no obstante puede aportarnos comprensión de otros similares y por lo tanto tener poder para ser generalizados en algún grado (Susinos y Parrilla, 2008). Más cuando desarrollamos relatos biográficos múltiples. Pujadas (1992) distingue dos modalidades de este tipo de relatos, los paralelos y los cruzados. Los primeros son relatos de vida de personas que no se conocen ni tienen vínculos entre sí. Los segundos se basan en contar una misma historia de forma polifónica, con personas que comparten un vínculo (vecinos, familiares). En nuestro caso presentamos cinco relatos biográficos paralelos.
El ser escuchado le permite a la persona escucharse, supone una audiencia, una conexión del mundo personal con el mundo social que implica una ruptura de la situación de aislamiento en que se encuentran muchas veces. Supone un acto de reconocimiento de su humanidad y el inicio de un diálogo y un sentido de agencia, de participación activa. Nos permite desvelar las estructuras de poder, la violencia estructural, que padecen las personas a las que ahora escuchamos. Así el acto de escuchar tiene cuatro fases: 1) La escucha empieza con hacerse preguntas sobre la naturaleza de la sociedad en la que vivimos. 2) Debe llevarnos a producir un cambio, desde nuestra posición social y política. 3) El escuchar implica reconocer que el cambio no se consigue de forma lineal ni está encapsulado en el individuo, sino que nos habla de la necesidad de crear comunidades de solidaridad donde las diferencias puedan ser acomodadas. 4) La escucha debe valorar y validar las formas de hablar de los grupos desempoderados con orden a que sus voces sean oídas.
Shaw (2003) afirma que el compartir una historia produce beneficios evidentes, entre ellos el sentido de perspectiva, el autoconocimiento, la creación de una comunidad y un mejor sentido de cómo uno quiere que acabe su historia. Pero el mismo autor nos advierte que este método puede despertar sentimientos que estaban aletargados. Esto nos impone una gran cautela como investigadores, ya que este método puede hacer aflorar aspectos traumáticos latentes de la vida de las personas. Es por ello fundamental tener en cuenta el contexto dónde se ha realizado así como el proceso del cómo se han realizado las entrevistas. El marco ha sido el Centro de Salud Mental del Consorci Hospitalari de Vic, y las entrevistas han sido realizadas por el psiquiatra de referencia de los participantes. Salvando estas advertencias podemos encontrar evidencias sobre el valor terapéutico de las narrativas. Destacan las investigaciones de Roe y Davidson (2005) que ponen de relevancia tanto la dificultad que las personas con enfermedad mental presentan para poder crear una narrativa coherente sobre su propia vida; como la importancia que tiene para las mismas el poder hacerlo para así reconstruir su sentido del self, su capacidad de agencia, volviendo a ser los autores de su propio proyecto vital, considerando que esta labor es clave en su proceso de recovery. Miró (2005) afirma que si bien no toda narrativa es terapéutica, la psicoterapia puede ser entendida como la construcción de narrativas terapéuticas.

3.2. La entrevista semiestructurada

La entrevista en profundidad es la principal fuente para la recolección de información. El investigador y el participante se involucran en un proceso dialéctico interactivo, en un discurso, que elucida amplias descripciones del fenómeno bajo investigación. La entrevista es precedida por un breve (10-15minutos) período de calentamiento, de conversación distendida en un marco cordial con el fin de ayudar al participante a relajarse. Es importante hacer referencia a las posibles limitaciones de esta técnica. Una limitación reside en que el sujeto pueda ser parcial. Otra limitación puede encontrarse en la incapacidad para proporcionar determinados tipos de información. La parcialidad de la memoria es otro factor que puede hacer que el entrevistado no suministre una información precisa. Podemos solventar estas dificultades gracias a las capacidades del entrevistador y del ingenio del instrumento destinado a obtener datos. Al elaborar los cuestionarios debemos elegir un lenguaje que proporcione el máximo de oportunidades para la comunicación. Decir que el cuestionario debe formularse con el lenguaje del entrevistado no es suficiente, también debemos hacer las preguntas teniendo en cuenta su marco de referencia. Debemos evitar poner al sujeto en una situación de dar respuestas socialmente inaceptables, así como el formular las preguntas de forma que contengan sugerencias a la forma de cómo contestarlas. Las preguntas deben centrarse en una única idea. Son de gran importancia los aspectos psicológicos del entrevistado, como la motivación para realizar la entrevista. El sujeto puede percibir al entrevistador como una figura de autoridad. Un primer factor es que el entrevistado sienta que el contenido de la entrevista es significativo para un cambio o la percepción del entrevistador como una persona que puede realizar dicho cambio. Un segundo factor se basa en la relación personal del entrevistador con el sujeto. La comunicación optima tiene lugar cuando el entrevistado siente al entrevistador como una persona cercana (Cannell y Khan, 1992).
Se han realizado una media de cinco entrevistas con cada participante, de una hora de duración. A partir de su transcripción se han elaborado los borradores iniciales de las historias de vida. Una o dos entrevistas extras se han desarrollado con el fin de contrastar las historias con los participantes, resolver dudas y ampliar determinados fragmentos.

4. MUESTRA

Estudio descriptivo longitudinal retrospectivo desarrollado con 5 usuarios, reclutados en dos centros de salud mental, en seguimiento de consultas externas de salud mental por diferentes patologías psiquiátricas (Trastorno depresivo mayor, trastornos disociativos, trastornos del espectro esquizofrénico y trastorno de personalidad), que han presentado tentativas autolíticas en el pasado. El criterio de inclusión indispensable es haber realizado una o más tentativas autolíticas en el pasado.
Destacamos el hecho de que forma parte de un estudio bicéntrico internacional desarrollado conjuntamente con la Universidad de Porto, con una muestra adicional de 6 pacientes. Este estudio está basado en la misma metodología y criterios de inclusión. Esto nos permitirá triangular los resultados de la investigación y ganar una mayor comprensión sobre el tema de estudio. Se utiliza un número de muestra total de 11 pacientes, muestra considerable para un estudio cualitativo llevado a cabo con el método de recogida de información de historias de vida.

DISCUSIÓN

Estructuramos la discusión a partir de los siguientes puntos:

La relación del trauma infantil con los intentos de suicidio
Tras el análisis cualitativo se establecen diferentes categorías. 1) El abuso físico y el abuso sexual, que se relacionan con la impotencia, la incapacidad para comprender el porqué de los maltratos, la culpabilidad y el secretismo. 2) La pobreza y el desclasamiento social, que son relacionados con la falta de sentido y la marginación social. 3) La desestructuración familiar, que es vivida como un evento traumático mantenido durante toda la infancia. Estos eventos son considerados como generadores de su trastorno mental por los participantes en el estudio.
El trauma infantil aparece como la piedra angular sobre la que se fundamentan las historias de todos los participantes. En las narrativas aparece un sumatorio de traumas. En el caso de Frida podemos hablar de abuso físico, psicológico y sexual, sumado a la experiencia de la pobreza. Sebastián sufre tanto un abuso físico como emocional, hace referencia al abuso laboral. Yanka sufre un abuso físico sumado a un episodio de abuso sexual, unido a criarse sin sus padres en un orfanato. Javier y Julia experimentan la separación de sus padres. En Frida, Yanka y Sebastián podemos hablar también de las dificultades del proceso de inmigración. Estos hallazgos son coherentes con la amplia literatura que vincula el trauma infantil con los intentos de suicidio (Devries, 2014; Barbosa, 2014; Álvarez, 2011 y 2012). Es fundamental desarrollar programas preventivos ante las situaciones de abuso. En caso de que se produzcan es fundamental intervenir de forma temprana para minimizar su impacto y evitar sus graves efectos a largo plazo. El abordaje integral de la pobreza aparece como una medida fundamental ligada no sólo a la inclusión social sino también a la salud.

La influencia de la resiliencia en la respuesta al trauma

En el análisis cualitativo aparecen categorías relacionadas con la falta de resiliencia o su fragilidad, como son: 1) El trauma infantil. 2) La familia desestructurada. 3) La falta de sentido. 4) Habitantes del país del estigma.
La salud mental es un elemento fundamental de la resiliencia, es la capacidad de adaptación positiva que permite a la gente tanto hacer frente a la adversidad como alcanzar su pleno potencial y humanidad (Anderson et al. 2005). Implica la capacidad de desarrollar un proyecto de vida significativo a pesar de haber vivenciado una experiencia traumática.
En las narrativas las experiencias de trauma se acumulan. Podemos entender esta falta de resiliencia, o su fragilidad, atendiendo a los tres factores planteados por Cyrulnik (2002). En primer lugar debemos considerar el andamiaje emocional, construido a partir de las relaciones afectivas. Hay un clara relación entre el andamiaje emocional de los niños y la delincuencia posterior, el uso indebido de las drogas y las tasas de suicidio (Anderson et al. 2005). Todos ellos carecen de un andamiaje emocional positivo. Es muy significativo el rol que juegan las figuras materna y paterna, en especial la materna. La madre que maltrata y llega a disparar a Sebastián; que maltrata física y psicológicamente a Frida, consintiendo el abuso sexual; la madre distante de Javier; o la madre ausente en los casos de Yanka y Julia. Una ausencia total en el primer caso, huérfana, que no está presente por enfermedad durante la infancia de la segunda. La figura del padre tampoco aparece como elemento de resiliencia. El padre consiente el abuso de Sebastián; es alcohólico o tiene problemas de adicciones en los casos de Frida y Julia; está ausente en los figuras de Yanka, huérfana, y Javier, a raíz del divorcio y de su segundo matrimonio, si bien era un elemento positivo como la madre de Julia. Julia expresa figuras que le han ayudado a construir un andamiaje emocional positivo, como son su hermana y su tía. En Yanka encontramos la figura positiva del entrenador y de Wanda, que la visitaba en el orfanato.
El segundo factor de resiliencia es la capacidad de encontrar sentido a las experiencias traumáticas. Ciertamente, es difícil encontrar sentido a experiencias de abuso, más en los casos cuando se produce en el seno de la propia familia o es tolerado por la misma. El ser huérfana, el divorcio o la enfermedad de los padres, el vivir en la pobreza son experiencias a las que difícilmente se les puede encontrar un sentido. Esta necesidad de encontrar sentido a la experiencia traumática quedó manifestada en las narrativas de los niños supervivientes del trauma de guerra en Kosovo, con los que trabajó el primer autor (Simó Algado 2002, 2004).
Por último, debemos considerar la respuesta social al trauma, el cómo los demás reaccionan ante el abuso. La respuesta ha agravado la situación de trauma. Encontramos casos de negación, como la madre de Frida que niega los abusos, Frida misma manifiesta como para su familia era un tabú. La respuesta es de incredulidad en la familia de Javier. En Yanka el abuso por parte de la cuidadora también queda en el silencio. El abuso infantil, la enfermedad mental, el intento de suicidio siguen estigmatizados y son tabús para nuestra sociedad.
Es importante desarrollar programas que promuevan la construcción de un andamiaje emocional, dando apoyo a las familias en situación de dificultad en la educación y crianza de los niños. Es básico ayudar terapéuticamente a las personas que han sufrido un trauma para que puedan encontrar un sentido al mismo. Es fundamental concienciar a la comunidad sobre la realidad de la enfermedad mental y suicidio, desarrollando campañas y programas anti-estigma, para así modelar las respuesta social al trauma.

El suicidio como vía de escape ante la falta de sentido

Tras el análisis cualitativo se establecen categorías como: 1) El suicidio aparece como una vía de escape. 2) La falta de sentido. 3) El suicidio como respuesta a un trauma. 4) El suicido como respuesta a la enfermedad y/o al dolor.
La Declaración sobre Salud Mental para Europa afirma que la salud mental y el bienestar mental son fundamentales para la calidad de vida y la productividad de las personas, familias, comunidades y naciones, permitiendo a la gente a experimentar que la vida tienen un sentido y de ser ciudadanos activos y creativos (WHO, 2005). En esta definición la experiencia de sentido aparece como un elemento clave. Frankl (1964) manifestaba como ante la falta de sentido, las personas pueden responder vía las adicciones, la agresión o por vía de la depresión y el suicidio. Ante esta situación la logoterapia plantea la necesidad de ayudar a la persona a encontrar un proyecto de vida con sentido. Asimismo Maslow (2003) afirmó que de la misma forma que la no satisfacción de las necesidades básicas provoca patologías, la no satisfacción de las necesidades superiores, entre las que se encuentra la necesidad de encontrar sentido, provoca meta-patologías.
La pregunta por el sentido de la vida aparece claramente en las distintas narrativas, así como la dificultad o imposibilidad de darle una respuesta satisfactoria. Siguiendo las consecuencias marcadas por Frankl (1964) podemos decir que todos los participantes en el estudio han intentado suicidarse, y en dos de los casos han sido adictos a las drogas, un tercero ha sido consumidor ocasional. En primer lugar se manifiesta la falta de sentido de las experiencias traumáticas. Como hemos visto en el apartado sobre la resiliencia, una de sus claves es la posibilidad de darle sentido a la experiencia traumática. Sin embargo es extremadamente difícil poder encontrarle algún sentido a experiencias como el abuso físico, psíquico o sexual, el criarse en un orfanato debido a la enfermedad de la madre, la separación o divorcio de los padres, o el tener que vivir en condiciones de pobreza.
¿Qué sentido tiene mi existencia? ¿Para qué vivo? La incapacidad de darle una respuesta satisfactoria a estas preguntas aparece vinculada con la decisión de poner fin a sus vidas. Como decía Nietzsche (2004), si tienes un porqué vivir puedes afrontar cualquier cómo. La falta de sentido aparece vinculada a las vivencias traumáticas vividas, la creencia de que nadie les necesita verdaderamente, la profunda experiencia de soledad, el no sentirse comprendidos, las dificultades económicas, el tener que afrontar diversas dolencias y enfermedades, la falta de ocupaciones significativas ya sea a nivel de productividad u ocio, o la falta de sentido de la vida en sí misma.
Debemos ayudar a las personas a desarrollar un proyecto de vida significativo. No en vano nos situamos dentro del marco de referencia del recovery, entendido como lo que las personas experimentan cuando se sienten empoderadas para conseguir una vida significativa y un sentido positivo de pertenencia a la comunidad (DH, 2007).

El estigma social, la importancia de la escucha y del apoyo de los pares

En el análisis aparecen categorías como: 1) El estigma y la soledad ante la enfermedad mental y el suicidio. Aparecen subcategorías como: 2) El secretismo y la negación. 3) La importancia de la escucha. 4) La importancia del apoyo de pares.
Los niveles de interacción social son determinantes universales de bienestar en todas las culturas. El bienestar social es un dimensión básica de la salud. Es fundamental ayudar a las personas a salir de su soledad. El estigma relacionado con el suicidio sigue siendo un gran obstáculo para los esfuerzos de prevención del suicidio en muchos países. Los que han perdido a alguien debido al suicidio, así como aquellos que tienen un historial de intentos de suicidio, a menudo se enfrentan a un estigma considerable dentro de sus comunidades. Este estigma puede ser un obstáculo a la hora de buscar ayuda terapéutica (WHO, 2012 b).
Para salir de esta situación de soledad y deconstruir el estigma un elemento clave es la escucha que les brindamos a estas personas. Las narrativas manifiestan la importancia de sentirse escuchado. Más cuando hemos visto como provienen de historias donde la negación, el secretismo y el silencio han sido una constante. Es fundamental devolverles la voz, desarrollando una sociología de las emergencias (Sousa Santos, 2005). La misma Frida afirma como la propia investigación, ha sido el elemento más terapéutico para ella, debido a que realmente se ha sentido escuchada.
Para Rogers (1961) las claves del proceso terapéutico son la escucha activa, la empatía y la aceptación incondicional. Rogers afirma que el sentirte escuchado te permite escucharte a ti mismo. Para ser empáticos es fundamental el escuchar a las personas supervivientes de los intentos de suicidio, para poder entender mejor esta compleja realidad humana. Esta necesidad de escucha para comprender es reivindicada por la propia Frida. La investigación previamente realizada con personas con enfermedad mental por el primer autor (Simó Algado 2010 a, 2010 b) también manifestaba esta demanda de ser escuchados y la creencia de que los profesionales de la salud muchas veces no logran comprender el profundo significado de la enfermedad mental. Esta empatía facilitará la aceptación incondicional de las personas, al comprender las difíciles condiciones de vida que han tenido que superar, viendo sus potencialidades y sus recursos.
Junto a la escucha, empatía y aceptación por parte de los profesionales, los grupos de pares aparecen como un elemento de gran ayuda. Para las personas es fundamental encontrar a otras personas que han pasado por la misma vivencia, esto les da un lenguaje experiencial que les permite comprenderlas mejor. En el grupo de pares encuentran comprensión y apoyo. Además encuentran la posibilidad de ayudar a otras personas que están en la misma situación, lo que supone un elemento significativo para las mismas. Un tercer elemento fundamental es la educación de la sociedad para disminuir el estigma social.
Es por todo ello fundamental garantizar que en nuestros programas de intervención haya suficiente espacio para la escucha de las personas, así como potenciar el rol de los grupos de pares.

Los determinantes sociales de la salud mental

Tras el análisis cualitativo se establecen diferentes categorías que coinciden con determinantes sociales de la salud, como son: 1) Las experiencias tempranas. 2) La situación de pobreza. 3) El desempleo. 4) La precariedad laboral. 5) El consumo de drogas.
La salud mental de una persona y muchos trastornos mentales comunes son moldeadas por los entornos sociales, económicos y físicos. Los factores de riesgo para muchos trastornos mentales comunes están fuertemente asociados con las desigualdades sociales (WHO, 2014). Los niveles de angustia mental entre las comunidades necesitan ser entendidos menos en términos de patología individual y más como una respuesta a la privación relativa y la injusticia social, que erosionan los recursos emocionales, espirituales e intelectuales esenciales para el bienestar psicológico. Un enfoque en la justicia social puede proporcionar un importante correctivo a lo que se ha visto como un creciente exceso de énfasis en la patología individual. La salud mental se produce socialmente: la presencia o ausencia de la salud mental es, sobre todo, un indicador social y por lo tanto requiere de soluciones individuales y sociales (Anderson et al, 2005).
Ante la vinculación del trauma infantil con la enfermedad mental y el suicido es fundamental el desarrollar políticas de prevención de la enfermedad y de promoción de la salud (Ottawa, 1986; Yakarta, 1997; Helsinki, 2005), abordando los determinantes sociales de la salud (CSDH, 2008) y de la salud mental (WHO; 2014). Debemos empoderar a las personas y a las comunidades. Es vital que se tomen medidas para mejorar las condiciones de vida comenzando antes del nacimiento, progresando durante la primera infancia, la niñez y la adolescencia, durante la construcción de la familia y la edad laboral, hasta la edad avanzada. Esta acción proporcionaría oportunidades para mejorar la salud mental de la población, y para reducir el riesgo de aquellos trastornos mentales que están asociados con las desigualdades sociales (WHO; 2014).
Por ello es fundamental erradicar la pobreza infantil garantizando que los niños tengan un buen andamiaje emocional; garantizar una buena escolarización y formación ocupacional que les dé acceso a un trabajo significativo; desarrollar campañas de prevención de drogas y desarrollar campañas educativas ante la sociedad que disminuyan el estigma social. Debemos educar y empoderar a las comunidades para que se conviertan en elementos generadores de salud, conscientes que tan sólo en el marco de comunidades sanas podrán desarrollarse individuos sanos.

Las relaciones entre la ocupación laboral y los intentos de suicidio

Tras el análisis cualitativo se extrajeron diferentes temáticas dentro de la esfera laboral: 1) El trabajo infantil; vivido y recordado como un evento traumático en sí mismo y por ello factor implicado en el desarrollo de enfermedades mentales. 2) La experiencia laboral; como factor contribuyente al: equilibrio mental, sentimiento de pertenencia a la sociedad, a la libertad económica, sentimiento de responsabilidad, de honestidad, de pertenencia al grupo, una menor tendencia a la rumiación mental u obsesividad y por ende generador de menos pensamientos suicidas. 3) La precariedad laboral; bajos salarios, poca flexibilidad laboral y falta de motivación, generan sentimientos de injusticia y de exclusión social. 4) El desempleo; generador de sentimientos de culpabilidad, de infravaloración, de exclusión y de inseguridad, y por ello factor favorecedor de tentativas autolíticas (Solano, 2011).
El factor protector ante el suicidio de la actividad laboral satisfactoria, se pone de manifiesto en los cinco sujetos participantes en el estudio. Los seres humanos son seres ocupacionales (Wilcock, 2007), por lo que nuestra salud está condicionada por nuestras ocupaciones. Es fundamental que la persona tenga acceso a ocupaciones significativas para desarrollar su potencial humano (Simó Algado 2010 a, 2010 b; Fromm, 1985). La posesión de un empleo se relaciona con ilusión, sensación de plenitud y de pertenencia, buena salud mental, independencia y dignidad. Es valorado por todos los participantes del estudio, independientemente de su patología mental de base, como un factor de recuperación mental y social, y por ello de protección ante el suicidio. Por el contrario la evidencia científica demuestra cómo el cambio de las condiciones de empleo hacia una menor seguridad en el empleo están impactando en la salud y bienestar de las personas, influyendo en las tasas de abuso del alcohol y el suicidio (CSDH, 2008). La prevalencia de mala salud mental y la mortalidad en general se ha encontrado que reflejan la precariedad del empleo, mientras que los trastornos mentales de los niños son más frecuentes en las familias en las que ninguno de los padres está trabajando y en las familias monoparentales. Por lo tanto, la política de empleo es una política de salud (WHO, 2012 a; Jané-Llopis y Anderson 2005).
Es por ello fundamental potenciar los programas de inserción laboral de las personas con algún tipo de enfermedad mental. Estos programas deben ser individualizados, las personas deben gozar de la preparación y del acompañamiento necesario para su inserción en el mercado de trabajo protegido u ordinario. Éste acompañamiento se debe de hacer extensivo a las empresas contratantes, creando ambientes de trabajo adaptados e inclusivos. Debemos garantizar que tengan acceso a trabajo significativos, escapando así tanto del desempleo como de la precariedad laboral que afectan negativamente a su salud mental.

La investigación cualitativa en salud mental

A través de la utilización de las historias de vida, se ha podido recoger una gran cantidad de variables relacionadas con las tentativas de suicidio. El método cualitativo, si bien no permite trabajar con un gran número de participantes, aporta una información más detallada de los mismos completando los estudios de naturaleza cuantitativa. La enfermedad mental y el intento de suicidio son experiencias humanas con un profundo significado personal. Es fundamental escuchar a las personas que las experimentan para poder aprehender su profundo significado existencial.
Por otro lado, las historias de vida aportan un beneficio terapéutico. Shaw (2003) afirma que el compartir una historia produce beneficios evidentes, entre ellos el sentido de perspectiva, el autoconocimiento, la creación de una comunidad y un mejor sentido de cómo uno quiere que acabe su historia. Roe y Davidson (2005) ponen de relevancia la importancia de poder crear una narrativa coherente sobre su propia vida; para así reconstruir su sentido del self, su capacidad de agencia, volviendo a ser los autores de su propio proyecto vital, considerando que esta labor es clave en su proceso de recovery. Miró (2005) considera que si bien no toda narrativa es terapéutica, la práctica de la psicoterapia puede ser entendida como la construcción de narrativas terapéuticas.
El saber que su participación en el estudio pueden ayudar a otras personas que se encuentran en la misma situación puede ser un elemento de sentido para los participantes en la investigación. Es fundamental el poner en valor sus experiencias, al hacerlo no sólo aprendemos sobre cómo han afrontado estas difíciles experiencias sino que les estamos empoderando.
Los participantes del estudio, han valorado la experiencia de una forma muy positiva, mostrándose enormemente implicados en el desarrollo del mismo. El vínculo terapéutico con el psiquiatra fue reforzado durante la realización de las entrevistas, y la información médica recabada en las mismas es de un gran valor terapéutico. El sentirse verdaderamente escuchados ha tenido un impacto terapéutico muy positivo en los participantes. No se ha producido ningún intento de suicidio durante el año que duró el desarrollo del estudio.

6. CONCLUSIONES

1. El trauma infantil es un factor de riesgo de los intentos de suicidio.
2. La capacidad de resiliencia determina la respuesta al trauma.
3. El suicidio se presenta como una vía de escape ante la falta de sentido.
4. En la salud mental en general y el suicidio en particular, se debe abordar el estigma social.
5. La escucha y el apoyo de los pares se muestran como factores de protección del suicidio.
6. Es muy importante considerar los determinantes sociales de la salud mental.
7. Habría que priorizar las políticas de salud basadas en la prevención y la promoción, desde una perspectiva comunitaria.
8. La ocupación laboral satisfactoria es un factor determinante de la salud mental y protector del suicidio.
9. La investigación cualitativa en salud mental aporta información útil y complementaria con los datos cuantitativos, y al mismo tiempo posee un potencial terapéutico en si misma
10. Es prioritario empoderar a las personas para que desarrollen un proyecto de vida significativo.

EXPOSICIÓN ARTE, VIDA Y SUICIDIO

El objetivo principal de la investigación es democratizar y acercar los resultados de la investigación a la ciudadanía en general.

La exposición arte, vida y suicidio pretende acercar a los ciudadanos a esta realidad tan presente como desconocida en nuestra sociedad. La exposición está basada en la investigación Historias de vida con personas con intentos o autolíticos, desarrollada por el grupo de investigación Salud mental e innovación social (SAMIS) de la UVic-UCC. Esta investigación se está replicando en Portugal.

La exposición se compone de:
Vinilo introductorio. Texto explicativo que introducirá al visitante en la exposición. Contiene una descripción de la misma e información básica sobre el suicidio.

Espacio central. La exposición se compone de una obra central, una mesa con una selección narrativas de las personas que han intentado suicidarse procedentes de la citada investigación. El formato es un conjunto de seis/ocho mesas independientes pintadas con pizarra que permite el escribir narrativas con tiza en su parte superior. También habrán sillas para que las personas puedan sentarse a leerlas.

Espacio de diálogo. El espacio central se acompaña de una pared donde los visitantes pueden entrar en diálogo con estas narrativas y responderles escribiendo ellos mismos a su vez.

Objetos. Cinco objetos elegidos por los protagonistas de la investigación que reflejan momentos fundamentales de sus historias de vida. Los objetos se distribuirán por la exposición acompañados de la explicación de significado / narrativas en la relación a los mismos.

Audios. Estos audios reproducen fragmentos de las narrativas en la voz de las propias personas. Se combinan con los fragmentos sonoros creados por artistas a partir de sus narrativas. Nos referimos a la banda sonora creada por a Santiago Cañari y por Pez Mago.

Video. Los mismos reproducen obras de Pez mago (cantautor, son 4 canciones del artista); Karina bailarina, que interpreta la banda sonora de la exposición y ha creado una coreografía aludiendo al diálogo entre la vida y la muerte); Alejandro Ruiz (teatro, dramatiza una de las historias).

Espacio de información adicional. Un espacio anexo a la exposición con información complementaria sobre el suicidio, con libros, materiales diversos.

Aula educativa

La exposición tiene un componente altamente educativo. Durante la misma habrá la posibilidad de hacer visitas guiadas con el investigador principal de la investigación. La plan será el siguiente. El investigador presentará brevemente la investigación realizada. Tras hacer una visita a la exposición, escuchar los audios y visualizar los videos, los usuarios leerán fragmentos de las historias de vida para elegir los fragmentos que consideren más representativos. A continuación los escribirán en las mesas de la exposición. A partir de esta experiencia escribirán sus impresiones en la pared del diálogo.

Se trata de una exposición abierta, un ser vivo. Se va a modificar a cada visita de un grupo a la misma.

Otros rasgos destacados

La Expo vendrá acompañada de una página web.

Cada institución que acoja la obra la enriquecerá a partir de sus propias fortalezas y competencias.

INFO: SALVADOR SIMÓ
salvador.simo@uvic.cat