Galería fotográfica del proyecto
Artículo publicado en la Canadian Journal of Occupational Therapy
Película Cuando tiemblan las moñtañas (Historia del conflicto en Guatemala)

El mayor tesoro que tengo en la vida es la capacidad de soñar; en los momentos más duros he sido capaz de soñar con un futuro más hermoso1. Rigoberta Menchú

INTRODUCCIÓN

En este apartado describimos un proyecto de terapia ocupacional desarrollado en 1996 durante seis meses, con familias indígenas mayas que retornaban a Guatemala después de permanecer 14 años como refugiadas en Méjico. Las poblaciones indígenas, cuando son refugiadas como en este caso, corren si cabe un mayor riesgo. Una intervención desde la terapia ocupacional guiada por las creencias espirituales de la comunidad puede ser una poderosa fuerza de cambio. La cosmovisión maya fue utilizada para guiar el proyecto. Al reconsiderar el proyecto nueve años después, a la luz de una nueva comprensión del genocidio humano y ecológico ante el que nos encontramos, el capítulo exhorta a los terapeutas ocupacionales a que sean más conscientes de la necesidad de desarrollar intervenciones transculturales, holísticas, y centradas en la comunidad, y a trabajar como activistas sociales, luchando en pro de la justicia ocupacional conjuntamente con las poblaciones a las cuales tenemos el privilegio de servir. En el texto presente se presta una especial atención a la espiritualidad y al desarrollo de una ecología ocupacional.

En 1996 José María Rodríguez, trabajador social, y Salvador Simó Algado2, terapeuta ocupacional, se pusieron en contacto con la organización de refugiados Comisiones Permanentes y ofrecieron sus servicios como voluntarios. A partir de ahí desarrollaron un proyecto trabajando con los refugiados mayas que retornaban a Guatemala desde Méjico. Ambas disciplinas se amalgamaron, con el trabajador social centrado en la educación a través del ocio.

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Historia de conflicto en Guatemala – una tierra dañada
Inhumanos son sus soldados, crueles sus mastines bravos3.

Guatemala se independizó de España en 1821. Su sistema político y económico se había basado en la explotación de las comunidades indígenas, y poco cambió hasta 1945, con la elección de Juan José Arévalo y Jacabo Arbenz como presidentes, en un periodo que se conoció como la “Revolución de Octubre”. Cardoza y Aragón4 describen este periodo como “el principio de diez años de primavera en el país de la eterna tiranía”, el cual permitió el inicio de un movimiento sindical y de reforma agraria, distribuyéndose parte de las tierras entre los más pobres del país, con lo que se retornaban las mismas a sus verdaderos propietarios, los indígenas mayas. En 1954, un golpe de estado conservador respaldado por los terratenientes, la élite eclesiástica y la CIA truncó esos avances y puso fin a tal progreso5 e inauguró casi medio siglo de dictadura militar.

En 1960, una revolución que contaba con el apoyo de Cuba fracasó. Las guerrillas huyeron a las montañas, desde donde continuaron una guerra civil contra el Ejército. A partir de 1962, los militares intensificaron su campaña contra las guerrillas. Entre 1978 y 1983, el ejército guatemalteco siguió una política de “tierra arrasada” en las zonas rurales donde habitaban los indígenas mayas. Consecuencia de ello fue la destrucción de 440 aldeas6,7, con 45.000 viudas y 150.000 huérfanos5,8. Hubo 626 masacres imputables a las fuerzas gubernamentales9. Fueron asesinados 200.000 guatemaltecos y entre medio millón y un millón y medio fueron desplazados, según la definición de desplazamiento que se adopte9. Los indígenas mayas empezaron a huir a Méjico. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) reconoció oficialmente 46.000 refugiados. Se estimó que otros 150.000 guatemaltecos se ocultaron en las selvas en torno a Chiapas, en Méjico10.

La mejora de la situación política posibilitó el retorno de los refugiados mayas a su amada tierra8, aunque de una forma no del todo segura, cuando se firmó un acuerdo de paz definitivo en diciembre de 1996, con el que se ponía fin a 36 años de guerra. Aquellos que volvieron son conocidos como retornados.

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El hombre de maíz y la cosmovisión maya

Hoy en día, el pueblo maya constituye más del 55% de la población guatemalteca. Su historia refleja un pasado orgulloso truncado por cuatro siglos de dominación de los ladinos, personas descendientes de los europeos. Los mayas fundaron las primeras comunidades conocidas en América, aproximadamente en el año 2000 a. C. Sobre el año 100 a. C. el territorio maya se dividía en un sistema de estados, cada uno organizado según unos complejos sistemas sociales, políticos y económicos propios. Los mayas demostraron un avanzado conocimiento, particularmente en pintura, cerámica, matemáticas, arquitectura y astronomía. Nuestro calendario es heredero de la astronomía maya, y debemos el cero y los sistemas vigesimal y binario a sus matemáticas. En torno al año 1500 d. C., la civilización maya se encontraba en decadencia11 y la superior tecnología bélica de los europeos facilitó su conquista. Desde el siglo XVI al siglo XIX los mayas fueron obligados a trabajar en las plantaciones de los prósperos terratenientes europeos, en condiciones que no distaban apenas de la esclavitud.

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La cosmovisión maya: una fuente de curación

En el nombre del corazón del Cielo, en el nombre del corazón de la Tierra (Oración maya)3

Casi todas las culturas indígenas reflejan la realidad sagrada de la vida. Podemos escuchar sus voces, plenas de sabiduría, al decir: “Soy todas las fuerzas y los elementos con lo que estoy en contacto. Soy el viento, los árboles, los pájaros, y la oscuridad”12 o “El sol, la luna, y los árboles son símbolos de mi continuidad”13 (pág.17). Nuestras sociedades occidentales, basadas en los valores económicos impuestos por el capitalismo, han olvidado este carácter sagrado.

Los mayas alumbraron un sistema de mitos de una naturaleza holística y religiosa que registró su percepción del mundo, la medida científica del tiempo, el movimiento de las estrellas, y la senda de la tierra en la galaxia. Los mitos unen y vinculan, son poseedores de una fuerza vital que genera las raíces del pensamiento y del comportamiento14.

Se engendró una cosmovisión no antropocéntrica, donde se reconoce la múltiple interdependencia de los seres. El cosmos es un flujo de energía cíclica y cambiante. El universo es caótico, generador de vida y muerte, aunque dentro de un orden. Los seres humanos y la naturaleza participan de la misma esencia cósmica: ajaw15.

Los antiguos manuscritos y la tradición oral revelan esta concepción de interdependencia. Esta paridad, vista no sólo como unidad de los contrarios, sino como un movimiento de complementos, era indispensable. La mujer y el hombre eran concebidos como dos en uno, como sucedía con el día y la noche, el Cielo y la Tierra, el nacimiento y la muerte. La interdependencia y la complementariedad de la mujer y el hombre fueron expresadas en la vida diaria como la unidad de lo desigual. Existía un imaginario mujer-madre-tierra-vida-realidad sagrada16.

Por cosmovisión maya2 entendemos un sistema articulado de antiguos símbolos y significados que representan aspectos cognitivos y existenciales de la comunidad y del individuo. La cosmovisión describe el lugar y el propósito de todos los seres del universo. Influencia cada actividad humana e incluye convicciones, creencias, hábitos, roles, y sentimientos. Como un amigo guatemalteco dijo: “Somos uno con la naturaleza, somos unidad en la diversidad”.

Las creencias mayas referentes al origen de la enfermedad, el rol del individuo en el universo, y el significado del mal y del sufrimiento guiaron el desarrollo del proyecto. El autor de este texto aprendió sobre la cosmovisión maya permaneciendo varios días con un Ajgij, o sacerdote maya. Los mayas creen que su antecesor, Ixmucané, hizo al hombre utilizando maíz blanco y amarillo, y por ello reciben el nombre del hombre de maíz.
El objetivo del Ajgij es mantener la armonía entre los seres humanos, la naturaleza y la divinidad. La pérdida de esta armonía origina la enfermedad. Como apuntó el Ajgij: “La Tierra es mi madre; la Tierra es un ser vivo. Ella me alimenta, vivo gracias a ella. Vivimos gracias al agua, al viento, al fuego, a la lluvia… Si una persona le da la espalda a la naturaleza, caerá enferma sin esperanza” (comunicación personal,1996). Somos seres espirituales.

La filosofía maya claramente establece el rol de cada individuo en la comunidad: debes trabajar para tu comunidad, aportando tus talentos y conocimiento, se centra en la cooperación y el respeto por la vida. Los seres humanos deben contribuir al universo a través de sus habilidades.
El significado del sufrimiento y la razón de la existencia del mal eran cuestiones siempre presentes en la comunidad, manifiestas en la violencia sufrida por los refugiados. La filosofía maya aborda el problema de la existencia del mal, así el Ajgij explicó que “en el universo el bien y el mal existen, en una lucha eterna, en la cual nosotros participamos, como lo hicieron nuestros predecesores y el resto de fuerzas sagradas“ (comunicación personal, 1996).

Como facilitadores, utilizando un enfoque centrado en la comunidad, intentamos desarrollar el rol del Ajgij en nuestra nueva comunidad de Guatemala. Bugental17 ha señalado que: “los terapeutas son los descendientes de los antiguos chamanes”.

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La vida en los campos de refugiados

Con el fin de conocer la historia de la comunidad de refugiados, permanecimos algunas semanas en los campamentos de refugiados de Chiapas y de Campeche, en Méjico. En ellos coexistían altas tasas de desnutrición, mortalidad infantil, alcoholismo, discapacidad y violencia doméstica18. Ante la violencia reinante, la función de las mujeres era crucial, pues en ellas recaía la responsabilidad de la supervivencia de sus familias y de la sociedad maya19,20.

El retorno del hombre de maíz

Siempre hemos vivido aquí, tenemos el derecho a seguir viviendo en el lugar en que somos felices y en el que queremos morir. Sólo aquí nos podemos sentir plenos, en ningún otro lugar nunca nos sentiríamos completos y nuestro dolor sería eterno21.

El autor de este texto participó en dos retornos (el regreso de las comunidades indígenas desde los campamentos de refugiados a Guatemala) organizados por el ACNUR. Nuestra primera misión era servir de escudos humanos, dando protección a los refugiados a través de la presencia internacional. Acompañamos a dos grupos desde Méjico hasta las comunidades de la Quetzal y la Esmeralda, en Guatemala, las cuales no eran sus comunidades de origen. Retornaban con sentimientos contradictorios, que incluían la inseguridad y el miedo, al país donde las masacres habían ocurrido, y donde el secuestro, la tortura, y el asesinato formaban parte del devenir cotidiano.

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La nueva comunidad

Tierra desnuda, tierra despierta, tierra de maíz que sueña… tierra de maíz cubierta por ríos de verdes aguas en las junglas que nunca duermen sacrificadas por el maíz convertido en sembrador de maíz21.

Un contingente formado aproximadamente por 210 familias, en torno a 1.200 personas de distintos orígenes étnicos, en su mayoría mam, quiché, ka-chiquel, y algunos ladinos, viajó a la Quetzal, una nueva comunidad construida en mitad de la jungla. La vida allí era extremadamente dura y durante la época de lluvias, la comunidad permanecía prácticamente aislada. La comida era escasa, muchos de los niños padecían malnutrición y algunos fallecieron.

Una O.N.G. prestaba servicios médicos, y la comunidad se organizaba a través de una cooperativa, la Cooperativa Unión Maya Itzá. Existía una organización de mujeres, denominada Ixmucané, una asociación de adolescentes, llamada Maya Tikal, así como promotores de salud y de educación. Nuestro misión consistía en fortalecer el tejido asociativo de la comunidad para que se convirtieran en los principales protagonistas de su propia historia, evitando así la creación de dependencia.

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LA INTERVENCIÓN
Objetivos de la intervención

Los objetivos del proyecto se establecieron a partir de las observaciones realizadas en Méjico y Guatemala, así como de la visita al Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), un centro de investigación dedicado a los estudios de salud mental con sede en Méjico. Sin embargo, era esencial que estos objetivos se acordaran con la propia comunidad, a través de una serie de reuniones con los distintos grupos representantes de la misma. Éste fue un proceso lento, que nos mostró lo importante que es, a veces, olvidar nuestra mentalidad occidental y adaptarnos al tempo de las comunidades locales. El cuadro 25.1 recoge un listado de los problemas que fueron detectados.

Cuadro 1. Problemas identificados

Niños

A diferencia de los niños, los padres y otros familiares adultos habían sido víctimas directas de la violencia en Guatemala. Estos adultos, a su vez, transmitieron parte de su dolor a los niños, los cuales entonces manifestaban un trauma secundario, al haber estado expuestos de forma indirecta a la violencia. Este trauma secundario se manifestaba en forma de malnutrición y en los problemas de salud mental. Farias y Billings22, encontraron que en los campamentos de refugiados de Chiapas la malnutrición infantil estaba claramente relacionada con el estrés postraumático de las madres. Miller23 encontró una correlación constatable entre la salud mental de las madres y de las hijas.

La comunidad infantil carecía de cualquier atención terapéutica, su educación era formal y rígida, y no prestaba atención a la creatividad y al desarrollo emocional. Asimismo, los niños no habían desarrollado su identidad cultural. Uno de los niños padecía parálisis cerebral.

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Adolescentes

“Sí, recuerdo el viaje. Fuimos con nuestros padres, llevando todas nuestras pertenencias. A un hombre le dispararon por la espalda. El ejército nos persiguió por las montañas, matando a todos aquellos que no podían correr. Mi padre me llevaba; corrimos rápido. Aquellos que quedaron rezagados, murieron. Mi padre me dijo que mataron a muchas mujeres, y también mataron a muchos niños”.(Testimonio de un adolescente)24

Los adolescentes de la comunidad presentaban síntomas de ansiedad y enfado. Como dijeron: “Para nosotros, los jóvenes, es ahora cuando empieza la vida de refugiado, cuando retornamos a Guatemala”. Estos jóvenes habían crecido identificándose con la cultura de influencia norteamericana propia de las ciudades mejicanas. Algunos se llegaban a avergonzar de su identidad indígena: “Yo no soy indígena; yo quiero ser ladino”. Sin embargo, si bien rechazaban la cultura maya, era evidente que desconocían la misma.

Los adolescentes sentían tristeza y miedo al mismo tiempo. Muchos sentían que sus planes de vida se habían truncado. Un joven nos dijo:”Todo lo que puedo hacer aquí es plantar maíz”. Otros recordaban la violencia que habían dejado atrás, en Guatemala.

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Adultos

” Aquí me siento desesperada. Solo hay barro, serpientes y malaria; mis hijos están hambrientos”.(Testimonio de un adulto)

Los síntomas a largo plazo del estrés postraumático prevalecían en la comunidad, vinculados a las difíciles condiciones psicológicas asociadas con la vida como refugiados y como retornados 24. Antes de abandonar Guatemala, la gran mayoría sufrieron una o más experiencias traumáticas, incluyendo el presenciar torturas y violaciones 25. Los síntomas del estrés postraumático rebrotan al volver al lugar donde se vivió la violencia. Como un adulto dijo: “Hemos vuelto al lugar donde todo sucedió. Los mismos soldados que nos masacraron permanecen aquí”.

Las experiencias previas del autor en los campamentos de refugiados de Bosnia y de Méjico parecían indicar que muchos adultos buscaban confrontar la situación refugiándose en el alcohol, cuyo consumo está relacionado con la pobreza en las familias y la violencia doméstica. La continua pérdida de la identidad cultural indígena alimentaba aún más esta desesperación.

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Ancianos

“Así andamos en la vida. Mi vida es tristeza. Tan sólo me queda esperar la muerte. La gente dice que los ancianos no valemos nada. Nada es como solía ser. Ya no te respetan, han olvidado lo que nuestros ancestros nos enseñaron”. (Testimonio de un anciano)

La vida en la selva era físicamente dura para los ancianos. Sin embargo, sobre todo expresaron rabia y dolor porque habían perdido su rol tradicional en la comunidad. Los ancianos eran vistos como guardianes del conocimiento que jugaban un importante papel al traspasar su sabiduría a las generaciones venideras. La pérdida de este rol significa tanto que los ancianos se sienten inútiles dentro de la comunidad, como que ésta pierda su conocimiento ancestral.

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SUPERVIVIENTES

Se trataba de una comunidad de supervivientes, que habían sobrevivido tanto a las masacres antes de abandonar Guatemala, como a las duras condiciones de vida en los campamentos de refugiados. Ahora estaban determinados a empezar de nuevo en mitad de la selva. Poseían muchas fortalezas, como el tener su propia organización. Habían sido capaces de crear su propio sistema educativo, y los ancianos habían mantenido su sabiduría tradicional. Estaban deseosos de aprender, de trabajar, y como Rigoberta Menchú 1 dice, de soñar y de crear un futuro más hermoso.

La terapia ocupacional es el arte y la ciencia.

Nuestra filosofía de intervención estaba basada en un enfoque centrado en el cliente/comunidad 2,26-31 (ver cap. 18) y en el desarrollo de una terapia ocupacional holística y transcultural 2,26-31 donde la ocupación significativa constituye el corazón de la intervención.
La empatía, la autenticidad y la congruencia son cualidades vitales. Las comunidades poseen un potencial extraordinario, y el cometido del terapeuta ocupacional es similar al de un catalizador, facilitando el cambio y trabajando con los recursos ya presentes en la comunidad. Debemos promover tanto un locus de control interno como la responsabilidad de la propia comunidad.

El holismo significa comprender al ser humano como un ser físico, psicosocial, y sociopolítico, cuya esencia es espiritual, y que está inmerso en un medio ecológico y cultural.

La terapia ocupacional transcultural 2,26-31 no significa tan sólo reconocer la belleza de todas las culturas, sino el incluir ocupaciones culturalmente significativas en nuestras intervenciones. La ocupación significativa en un frágil equilibrio donde las necesidades, el potencial y el espíritu de la persona confluyen. Esta definición incluye el espíritu de la persona, porque el espíritu es nuestro verdadero self que intentamos expresar en todas nuestras actividades 32.

El proyecto se basó principalmente en el Modelo de la Ocupación Humana (MOHO) 33. El cuadro 25.2 expone los objetivos del mismo utilizando el marco de referencia del MOHO.

Cuadro 2. Objetivos del proyecto

El subsistema volitivo

El objetivo era evitar la pérdida de objetivos, intereses y valores. Ayudamos a los miembros de la comunidad a analizar su nueva situación vital en Guatemala, a fijarse en sus fortalezas, sus problemas, a identificar nuevos objetivos y a afrontar su nueva realidad. Alentamos la recuperación de los valores inherentes a la cultura maya y a su cosmovisión. En último lugar, intentamos promover un locus de control interno a través de este fortalecimiento, asegurándonos de esta forma que los miembros de la comunidad se viesen a sí mismos como los protagonistas de la historia de su vida y como supervivientes. Esta es un consideración importante en el terreno de las intervenciones humanitarias, puesto que tradicionalmente se ha adoptado una postura paternalista.

El subsistema de habituación

Los objetivos eran animar a los adolescentes y a los maestros para que asumiesen el rol de promotores de la comunidad y devolver el rol de “guardianes de la antigua sabiduría” a los mayores. En último lugar, intentamos desalentar la proliferación de hábitos nocivos como el alcoholismo y sus consecuencias (como la violencia doméstica) a través de la promoción de modos de vida más saludables.

Habilidades del subsistema de realización
Los objetivos eran desarrollar nuevas habilidades de expresión emocional entre los niños, desarrollar las habilidades de promoción de la comunidad y carpintería entre los adolescentes, y que las mujeres adultas recuperaran las tradicionales habilidades de tejido.

El medio ambiente

Con el objetivo de combatir la pobreza, se desarrollaron proyectos con capacidad de generar ingresos, como el de tejidos o el de carpintería. Uno de los objetivos más significativos fue recuperar el ciclo cultural de la comunidad.

Intervención con los niños

Utilizamos el taller denominado “Jugando para crecer” 34, capacitando tanto a los promotores de la comunidad como a los profesores en el desarrollo de este taller. Los niños establecieron contacto con su herencia cultural a través de las leyendas y las historias de la cultura maya que les relataban los ancianos.

Se realizó una intervención individualizada con un niño de 2 años de edad con parálisis cerebral. Los padres del niño y un hombre de la comunidad fueron capacitados como promotores de rehabilitación, utilizando la metodología desarrollada por David Werner 35, uno de los fundadores de la rehabilitación basada en la comunidad.

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Intervención con los adolescentes

Los adolescentes recibieron formación en carpintería y en promoción comunitaria. A través de la carpintería fueron capaces de obtener ingresos económicos, así como de trabajar para su comunidad, ya que sus primeros proyectos fueron la creación de juguetes de madera para los niños.
El trabajo con los adolescentes (resumido en el cuadro 25.3) nos brindó la ocasión de trabajar a partir de los sentimientos que habían expresado. El procedimiento fue indirecto, ya que ellos se capacitaban para afrontar sentimientos como los de ansiedad, miedo, y tristeza. Nuestra experiencia con los refugiados bosnios nos había enseñado que aplicar una etiqueta clínica a los problemas a veces sólo sirve para aumentar el dolor. Se pusieron en marcha talleres culturales, en los que comparamos los valores occidentales con los valores mayas, y organizamos visitas a los santuarios mayas, como el de Yatxilan. De esta forma, los adolescentes podían recuperar el orgullo de ser descendientes mayas, y estaban preparados para adoptar lo mejor de ambas culturas.

Centramos nuestra intervención en la prevención del alcoholismo, y empleamos técnicas de juego de roles que servían de introducción a los debates sobre el alcoholismo.

El aprendizaje tuvo lugar a lo largo de tres meses, cada mes dedicado a un grupo distinto: el trabajo con los niños, con los adolescentes y con los adultos. Veinte adolescentes empezaron el programa, y doce de ellos llegaron a terminarlo. Los adolescentes participaron en la selección de temas (que se muestran abajo) de estudio:

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Trabajo con niños

-Áreas y fases del desarrollo infantil: física, psicológica, social, emocional
-Estimular la creatividad
Cómo diseñar un taller de prevención en el ámbito de la salud mental infantil: ‘Jugando para crecer’
Talleres preventivos de terapia ocupacional a través del juego.

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Trabajo con adolescentes
– Cultura maya: Pasado: ¿quiénes eran? Filosofía y valores
Presente: la realidad indígena en la Guatemala actual
– El alcoholismo y su prevención
– Cómo ayudar a los adolescentes que llegan con los nuevos “retornos”
Trabajo con adultos
– El rol del promotor de salud mental. La relación entre la salud y la ocupación humana
– Principales problemas: trastorno por estrés post-traumático, depresión, alcoholismo, violencia doméstica
– Técnicas de relajación, de expresión emocional y de escucha
Fue muy importante que, antes de empezar a ayudar a los demás, los adolescentes que seguían el programa de formación reflexionaran sobre sus propias experiencias. Analizaban sus sentimientos respecto a su experiencia como refugiados y su regreso a Guatemala. Después de la capacitación, ya estaban preparados para ayudar a otros adolescentes que llegaban con los nuevos “retornos”.

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Intervenciones con los adultos

Como lágrimas de una nación que llora, así expresan los pueblos indígenas su pasión por la vida y la naturaleza. Es la voz de la silenciada nación maya que habla a través de su obra.

Fue muy importante que las mujeres se diesen cuenta de que podían cambiar su realidad. Se organizó un taller de tejido parecido a los que organizó con éxito Simó Algado en los campos de refugiados de Bosnia. Las mujeres pudieron realizar una ocupación significativa que les permitía ganar el dinero necesario para sobrevivir; además, les ayudó a ocupar su tiempo de manera propositiva y dejar de pensar en lo que habían perdido. Las mujeres que sabían tejer enseñaron sus conocimientos a las que no sabían. De esta forma, y siguiendo la filosofía transcultural de la terapia ocupacional, las ayudamos a recuperar este aspecto tan importante de su cultura.

Desarrollamos nuestro trabajo a través de la organización de mujeres Ixmucané. Las adolescentes de la comunidad ofrecieron apoyo psicológico a las mujeres. Dichas adolescentes habían aprendido técnicas de escucha, expresión emocional y relajación, y además estaban preparadas para trabajar con los hábitos de pensamiento de las mujeres y conocían la relación entre los pensamientos, los sentimientos y las ocupaciones de éstas. Uno de los puntos débiles del proyecto fue que, a pesar de lo que pretendíamos, no fue posible formar también a las mujeres de la asociación, debido a que tenían pesadas cargas familiares, y necesitaban priorizar los proyectos que generasen dinero, como el de tejido.

Trabajamos con los maestros, y les proporcionamos formación para que pudiesen velar por el bienestar emocional de los niños. Otra debilidad importante del proyecto fue que no pudimos trabajar con el resto de hombres, pues pasaban la totalidad del día trabajando en el campo, de manera que no pudimos desarrollar un programa relacionado con el alcoholismo para ellos. Sin embargo, creemos que haber reconstruido el ciclo cultural y haber recuperado la espiritualidad tradicional de comunidades indígenas como la maya tiene un efecto positivo en la lucha contra el alcoholismo y las adicciones, los cuales pueden ser consecuencia de la falta de sentido en su vida.36


Intervenciones con los ancianos

Hijos, dondequiera que estéis, no olvidéis lo que lxpiacoc os enseñó, porque proviene de la tradición de vuestros antepasados. Si lo olvidáis estaréis traicionando vuestro linaje.21

Nuestro objetivo principal con los ancianos fue recuperar su papel tradicional de guardianes y transmisores de la antigua sabiduría. Cada semana después de la misa los mayores se reunían con los adolescentes para enseñarles tradiciones, leyendas y lenguas mayas. A cambio, los adolescentes cuidaban de los mayores. Se creó el Consejo de Ancianos, en el cual podían hablar sobre sus problemas y cómo resolverlos, y también podían discutir sobre las maneras de seguir trabajando para preservar la cultura maya.

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REFLEXIONES

El nuevo contexto: una crisis humana y ecológica cada vez más profunda

Los componentes del mundo natural son una miríada pero constituyen un solo sistema vital. No se puede escapar de nuestra interdependencia con la naturaleza: estamos íntimamente entretejidos con la Tierra, el mar, el aire, las estaciones, los animales y todos los frutos de la Tierra. Lo que afecta a uno, afecta al conjunto –somos parte de un todo mayor– del cuerpo del planeta. Si queremos sobrevivir debemos respetar, preservar y amar sus múltiples expresiones.37

El antropólogo Wade Davis explica que en todo el mundo, unos 300 millones de personas, aproximadamente un 5% de la población mundial, todavía conservan una fuerte identidad como miembros de una cultura indígena, con raíces históricas y lingüísticas, ligados por el mito y la memoria a un lugar específico del planeta. Dichas culturas suponen más del 60% del total de lenguas habladas en el mundo, y en conjunto representan más de la mitad del legado intelectual de la humanidad. Sin embargo, sus voces cada vez están más silenciadas.

Hoy en día, de las aproximadamente 6.000 lenguas que todavía se hablan, los expertos consideran que sólo 600 son estables y no corren el riesgo de desaparecer. Davis38 sostiene que una lengua es un destello del espíritu humano, el filtro a través del cual el alma de cada cultura en particular se relaciona con el mundo material; una lengua es tan divina y misteriosa como cualquier criatura viviente.

En conclusión, Davis reflexiona sobre el precio de esta pérdida: “¿Cuál es el valor de los vínculos familiares que mitigan la pobreza y salvan a las personas de la soledad? ¿Cuál es el valor de las diversas instituciones del cosmos, de los reinos del espíritu, del sentido y la práctica de la fe? ¿Cómo medir el valor económico de una práctica ritual que conduce a la preservación de un río o de un bosque?” (pág.15)

Aludiendo a las poblaciones indígenas, Vandana Shiva39 asegura que, debido a que el colonialismo ahora recibe el nombre de desarrollo, el proceso de explotación es omnipresente y está legitimado por las instituciones financieras internacionales. La destrucción que tiene un carácter más irreversible es la de los mecanismos culturales de las poblaciones indígenas, unos mecanismos que protegen tanto a la población misma como a su entorno natural. Cuándo éstos desaparezcan, ¿cómo vamos a encontrar a alguien que nos enseñe a caminar sobre la Tierra con delicadeza?

La supervivencia de las culturas indígenas está relacionada con la supervivencia del entorno natural. Wilson40 afirma que la tasa de extinción es de más de 50.000 especies por año, lo cual significa 137 especies al día y 6 cada hora. El autor concluye que si las actividades humanas que sobreexplotan el entorno prosiguen al ritmo actual, en 30 años desaparecerán el 20% de las especies de la Tierra.

Tal vez lo más significativo sea que no se haya cuestionado nunca la suposición tradicional de que el avance de la humanidad y el progreso comportan siempre una pérdida.41 No entendemos que “tú y yo no terminamos en nuestra piel o en la punta de los dedos, que estamos conectados a través del agua, el aire y la tierra; nos da vida la misma energía que proviene de la misma fuente allá en el cielo. Somos, literalmente, aire, agua, tierra, energía y otros seres vivientes.42

Se puede concluir que estamos inmersos en un genocidio cultural y ecológico, que se legitima en nombre del progreso y que el orden político se encarga de ejecutar.

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EL ROL DE LA TERAPIA OCUPACIONAL

Los profesionales de la terapia ocupacional que se encargan de hacer frente a este genocidio y trabajan con sus supervivientes deberían tener en cuenta problemas emergentes como los que se describen a continuación.

La cultura y la terapia ocupacional transcultural

Isabel Dyck43 define la cultura como un sistema compartido de significados que “implica ideas, conceptos y saber, y que incluye creencias, valores y normas que modelan los estándares y reglas de comportamiento de la vida diaria de la gente.”
Michael Iwama44 (pág. 582) afirma que “en su forma actual y con las ideologías que la fundamentan, la Terapia Ocupacional puede ser contraproducente; e incluso puede resultar opresiva para la gente que percibe, construye y vive su realidad según creencias, sistemas de valores y concepciones del mundo distintas.” Y añade: “si queremos que la Terapia Ocupacional se convierta en un servicio universal que beneficie a todo el mundo, se requerirán sistemas epistemológicos, teorías y métodos para la práctica que tengan una mayor relevancia cultural.”
Para evitar volver a caer en el enfoque colonialista, los profesionales de la terapia ocupacional occidentales deben ser más conscientes de que, en el desarrollo de su práctica profesional, la contextualización del significado de una cultura es un concepto fundamental. Thibeault y Fransen aseveran que el éxito de las intervenciones de rehabilitación basadas en la comunidad depende de tener presente este factor.
El relativismo cultural afirma que las nociones fundamentales sobre lo que se considera verdadero, o moralmente correcto, o sobre en qué consiste el conocimiento o la realidad misma, son construcciones sociales y varían de una cultura a otra.45 El relativismo cultural puede servir de ayuda, pero, tal y como sugiere Galheigo, debe complementarse con un enfoque basado en los derechos humanos. Debemos desarrollar una filosofía de la terapia ocupacional transcultural, que introduzca ocupaciones culturalmente significativas.

La naturaleza política de la ocupación humana

Cardona19,20 señaló que la política se ocupa de la capacidad y poder de los individuos para construir su propio destino. Los profesionales de la terapia ocupacional se ocupan de capacitar a la gente para que puedan valerse por ellos mismos y llevar una vida digna y plena de sentido. Se puede sostener que las poblaciones indígenas en todo el mundo tienen restringidas estas capacidades, o que se les niega la oportunidad de desarrollarlas, por culpa de condiciones de vida discapacitantes impuestas por el propio ser humano.
A estas condiciones discapacitantes Kronenberg las denominó apartheid ocupacional.26,46-52 Es necesario que los profesionales de la terapia ocupacional que se involucran en procesos de cambio orientados a superar estas realidades complejas posean una conciencia crítica sobre la naturaleza política de la ocupación humana, de manera que puedan desarrollar habilidades y roles sociopolíticos adecuados.51,53-58 El modelo de justicia social de la salud, un modelo participativo aplicado a la comunidad, puede ser una herramienta útil. Wilcock59 lo define como la promoción del cambio económico y social destinado a incrementar la conciencia individual, comunitaria y política, así como los recursos y la igualdad de oportunidades en materia de sanidad.

Ecología ocupacional

Wilcock59 sostiene que la ocupación humana (en el sentido de actividad humana) ha sido la principal culpable de la degradación ecológica, y por tanto es necesario reconsiderarla urgentemente y efectuar los cambios que conduzcan a la rehabilitación ecológica.
Do Rozario60 estableció una visión ecológica de la terapia ocupacional al sostener que “los profesionales de la terapia ocupacional deberían trabajar en pos de una relación armoniosa de la gente con el medio ambiente, y deberían hacerlo acercando a los individuos y a las comunidades hacia la salud, el bienestar y la sostenibilidad a través de la interacción, la ocupación y la acción sociopolítica.” Esta declaración es coherente con las líneas maestras del Ottawa Charter for Health Promotion61, las cuales identifican las conexiones inextricables entre la gente y su entorno natural que constituyen la base del enfoque socio-ecológico de la sanidad.
El modelo de sostenibilidad ecológica de la salud, definido por Wicock59 (pág. 240) como “la promoción de unas relaciones saludables entre seres humanos, otros organismos vivos, sus ecosistemas, hábitos y formas de vida” puede constituir una herramienta de utilidad para los profesionales de terapia ocupacional. Basado en las ciencias naturales y en la biología, se trata de un modelo holístico que tiene muchos puntos en común con la justicia social y el desarrollo comunitario62.
Para establecer una nueva relación con el resto de seres humanos, el medio ambiente y el cosmos, debemos aprender de los pueblos indígenas y de diferentes cosmovisiones, tales como la cosmovisión del Este Asiático. Iwama44 describe el proceso como una forma de considerar a las deidades, la naturaleza y los humanos como partes inseparables de una entidad única, en la cual la existencia de uno mismo no es más importante que la existencia de la siguiente entidad, sea un árbol, una piedra, un pájaro u otra persona.
El autor de este capítulo defiende la necesidad de llevar más allá el desarrollo de la visión de una ecología ocupacional, y define este último concepto como una toma de conciencia del genocidio cultural al que nos enfrentamos, así como la toma de medidas proactivas para, a través de la ocupación humana, restablecer el equilibrio con el medio ambiente.
Es necesario recuperar la conexión con nosotros mismos, el resto de la humanidad, la naturaleza y el cosmos. Podemos concebir la ocupación como un diálogo entre el ser humano y el entorno natural. Si queremos sobrevivir, este diálogo debe basarse en la veneración y el respeto. Una oración india dice que “los humanos no son ni mejores ni peores que una piedra, pero nuestra misión es cantar, cantar el Mundo, cantar la Belleza” (fuente desconocida). La terapia ocupacional puede ser poderoso canto para preservar y celebrar la belleza del mundo.

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El significado del sufrimiento, el significado de la esperanza

Trabajar con pueblos como los retornos mayas significa entender el significado del sufrimiento. Puede que pronunciar las palabras sufrimiento y trauma sea sencillo, pero son experiencias muy dolorosas. Para cada uno de nosotros describen realidades personales y subjetivas. Según mi experiencia, el sufrimiento significa sentir dolor físico, que la tristeza se torna una compañera fiel, largas noches en mitad de un invierno oscuro, mi mente convertida en una tempestad, sentirse solo en medio de una multitud, y preguntarme a mí mismo por qué debo seguir.
Cuando nos enfrentamos al sufrimiento debemos alimentar el espíritu con esperanza, para nosotros mismos y para nuestros compañeros de viaje. Y no es fácil. Siempre recordaré la vez que Islam, un chico musulmán de 18 años, me contó cómo le habían torturado durante 8 meses en un campo de concentración. Todavía puedo ver con total nitidez las lágrimas resbalando por la cara de su madre. ¿Cómo podemos transmitir esperanza en momentos así?
La naturaleza puede ser nuestra guía, enseñándonos que después de una larga noche llega el amanecer, y que después del invierno más frío llega la alegre primavera. Esta es la promesa de la naturaleza, la promesa de la vida. Llega un día en que la tristeza ya no te acompaña y la primavera regresa a tu corazón; la tormenta amaina, la luz es brillante, has regresado del valle de lágrimas.

CONCLUSIÓN

El ser humano es parte del todo que nosotros llamamos universo, una parte limitada por el tiempo y el espacio. Se percibe a sí mismo, sus pensamientos y sentimientos como algo separado del resto, lo cual constituye una especie de ilusión óptica de su conciencia. Para nosotros esta ilusión es como una prisión que restringe nuestros deseos y nuestros afectos a un puñado de personas de nuestro alrededor. Nuestra tarea debe consistir en liberarnos de esta prisión, y para ello debemos ampliar nuestro círculo de compasión hasta abrazar a todas las criaturas vivientes y la totalidad de la naturaleza en toda su belleza 63.

Los problemas a los que se enfrentan los refugiados indígenas ponen a prueba la capacidad de los terapeutas ocupacionales, y requieren que se utilicen métodos holísticos, centrados en la comunidad y transculturales. También nos ponen a prueba como seres humanos. Vivimos en la prisión de ilusión que menciona Einstein; luchar por la supervivencia de los pueblos indígenas y del medio ambiente significa luchar por nuestra propia supervivencia, porque también nosotros estamos en riesgo de extinción.

De los pueblos indígenas debemos aprender a andar con cuidado sobre la Madre Tierra, sin pisar las almas de las futuras generaciones que están esperando su turno para vivir. Hemos heredado un mundo grávido de vida y belleza, y debemos devolver a sus propietarios, nuestros hijos, un mundo basado en la sostenibilidad ecológica, la justicia y el amor. Como afirma Thibeault64, debemos convertirnos en activistas sociales, de manera que, mano a mano con las comunidades a las que tenemos el privilegio de servir, podamos crear juntos un futuro más bello y podamos dirigirnos hacia ese sueño ocupacional (véase el capítulo 9) llamado justicia ocupacional.

Tenemos el reto de responsabilizarnos de nuestras vidas, elaborar un nuevo punto de vista de nuestra situación, y cultivar mentes pacíficas y el poder del corazón.65 Afirma Demetrio Matias: “en la vida debes cantar con felicidad, para rendir homenaje a la belleza del Mundo, como las flores, como la brisa. Incluso en medio de la niebla contaminada, debemos relucir como diamantes.”66 (pág. 17)
El caminar con la comunidad maya fue un privilegio pleno de belleza: el aprender que el hombre es azul, porque es el corazón del Cielo, y que la mujer es verde, porque es el corazón de la Tierra, y el caminar junto a supervivientes cuyo espíritu está imbuido en personas de la comunidad como José y Claudín, una pareja de ancianos, o Francisca, cuyo hijo Vidal padecía parálisis cerebral. Las imágenes de José construyendo su casa o apareciendo con su triciclo amarillo, o de Claudín preparando el maíz, son inolvidables. Su fe y gratitud no conocían límites. Francisca había perdido un hijo previamente en Méjico, pero luchaba para cuidar a toda su familia en mitad de la pobreza, y siempre estaba deseosa de aprender más sobre cómo cuidar a Vidal, o de ayudar a otro miembro de la comunidad. Les agradezco el hermoso regalo que me hicieron, un testimonio de coraje y de amor.

En nombre de todos los míos.

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